
Para entender esta cultura hay que remontarse a la época de las colonias en Estados Unidos. Desde el siglo XVII, en lo que entonces se llamaba Acadia o Nueva Francia, las tres provincias marítimas de Canadá (hoy comprendería Nueva Escocia, New Brunswick y la isla Prince Edward). Los acadianos vivían instalados y rodeados de colonos del Imperio Británico, pero manteniendo sus costumbres, su lengua francesa y su religión católica. En 1710, y como consecuencia de la guerra franco-británica, Acadia fue conquistada y los acadianos convertidos en súbditos de la corona británica. Sin embargo, mantuvieron su cultura y su lengua, resistiéndose a la asimilación cultural, y esto sembró en las autoridades coloniales las dudas acerca de la lealtad de sus habitantes, hasta el punto de que expulsaron a los acadios de sus tierras, les arrebataron sus propiedades y los dispersaron por las demás colonias británicas de América del Norte.
Esta diáspora marcó su carácter para siempre. Unas 11.500 personas deambularon por todo Estados Unidos durante años, errando y pasando penurias, buscando un hogar. Y muchos de ellos terminaron reuniéndose en la entonces colonia española de Luisiana, donde a partir de ese contacto con personas con otros orígenes nació un arte mestizo, producto de su intercambio desprejuiciado con la rica amalgama de culturas africana, española, inglesa, etc.
El idioma francés de los cajún terminó llevando su propio camino al margen de la lengua regulada por la Academia Francesa, dando lugar a un curioso dialecto que ya se habla muy poco. Además, la música cajún, en contacto con los primeros retazos del blues dio lugar al Zydeco.
El cajún puede cantar penas y calamidades, pero al mismo tiempo, y en contraposición al blues, es una música para bailar, divertirse, embriagarse y tontear. La típica música que enciende el corazón, hace que demos alaridos entre verso y verso y bailemos como zopencos en el granero. Vamos, que no es muy de ciudad. La música cajún es género híbrido estadounidense; una mezcla de melodías interpretadas con violines del siglo XVII mezclada con aportes rítmicos e instrumentales de músicos alemanes y africanos con los que convivían los artistas cajún en Luisiana. Además del violín, tradicionalmente suelen acompañar esta música un característico acordeón, guitarras, y una tabla de lavar y frotar la ropa, que se suele tocar con dos cucharas para hacer ritmos.
Las primeras grabaciones de música cajún se remontan a 1928 (con el tema Allons a Lafayette). Se trataba de música de baile, llamada popularmente Fais Do-do (en el lenguaje infantil, "duérmete"). Por su parte, los esclavos liberados en las zonas cajún, se consideraban franceses y, aunque con un estatus social más bajo, mantenían una relación bastante buena con los cajún blancos, frente a lo común en otras zonas del sur. En esta tesitura, la música cajún blanca comienza a derivar hacia el country, mientras la de los negros lo hace hacia el blues.
Jole Blon, Jolie Blonde o Jolie blonde est partie, es un vals cajún tradicional, a menudo llamado "el himno nacional cajún" debido a la popularidad que tiene en la cultura cajún. La canción se popularizó a escala nacional por una serie de interpretaciones y referencias en canciones country de finales de la década de 1940. La melodía basada en el violín data de antes de la década de 1900. A finales de la década de 1940, cuando el mercado nacional del country se había solidificado, varios artistas country popularizaron la canción "Jole Blon".
No hay una versión "correcta" de esta canción. Cada banda cajún parece tener su propia versión. Aquí, la versión más antigua, grabada en 1929 por la familia Breaux: Amedee Breaux en la voz y el acordeón, Ophy Breaux en el violín y Cleoma Breaux en la guitarra. Se supone que esta es la primera grabación del estándar cajún "Jolie Blon". Waylon Jennings lo grabó como su primer sencillo en 1958 con Buddy Holly en la guitarra y King Curtis en el saxofón (claramente con una mayor influencia del estilo rockero de Buddy Holly). Incluso Bruce Springteen en los 80 la grabó e interpreta en sus múltiples conciertos.
Allons à Lafayette es una canción incluida un sencillo de 78 rpm grabado en 1928. La canción está basada en una melodía tradicional más antigua. Es considerada la primera grabación comercial de una canción cajún. Aquí la interpreta Lee Benoit.
Calcasieu Waltz compuesto por música cajún de pasodoble y vals. Los fais do-dos cajún se interpretaron por primera vez en la década de 1940. Interpretada principalmente por músicos locales, la música está llena de energía y vigor y condimentada con buen humor y un poco de bourbon. Un fais do-do es una fiesta de baile cajún. Las fiestas recibieron su nombre por "la gentil orden ('vete a dormir') que las madres jóvenes ofrecían a los bebés que lloraban". "Iban a la sala de llanto, le daban un pezón al bebé y decían: 'Fais do-do'. Querían que el bebé se durmiera rápido, porque les preocupaban que su esposo bailara con otra persona". La interpretan aquí Dewey Balfa y Robert Jardel.
La Porte En Arrière de D. L. Menard, compositor, intérprete y artista estadounidense de música cajún contemporánea. Lo llamaban el "Cajún Hank Williams". Esta es su canción más conocida; una de las cancions cajún más tocada y grabada de la historia, vendiendo más de 500,000 copias solo en 1962. Ha sido versionada por docenas de bandas cajún y zydeco. Menard dijo que se inspiró en"Honky Tonk Blues" de Hank Williams. He unido dos interpretaciones de Menard, una en su propia casa con amigos, bebida y baile, y otra en un fais do-do.
En Bas du Chêne Vert es una canción emblemática del movimiento musical cajún, interpretada por artistas como Dewey Balfa, Marc Savoy y D. L. Menard.
La canción fue grabada en 1976 por Chris Strachwitz y se considera un momento clave en la historia de la música cajuniana. A menudo se asocia con temas de la vida rural y los paisajes del área de Luisiana, con letras que evocan recuerdos y emociones profundas. "Debajo del roble verde" es una expresión típica de la lengua vernácula cajún.
Tambien he unido dos grabaciones, una de Menard y otra de Babineaux Sisters.
Diggy Liggy Lo, la canción narra una alegre historia de amor entre dos personajes, Diggy Liggy Li y Diggy Liggy Lo, que se enamoran en un baile cajún, celebrando su romance en medio de la aprobación familiar y la alegría de la comunidad. La canción comienza con una vibrante representación de un fais-do-do, una fiesta de baile tradicional cajún, preparando el escenario para el romance entre la pareja. El uso de nombres juguetones agrega un toque caprichoso, sugiriendo una atmósfera despreocupada y alegre. A medida que se desarrolla la narración, la letra destaca las interacciones de la pareja, llenas de besos robados y bailes compartidos, que simbolizan la inocencia y la emoción del amor joven. El coro repetido sirve como una declaración del afecto, reforzando la idea de que su amor es bien conocido y celebrado dentro de su comunidad. Esta repetición no solo hace que la canción sea pegadiza. En algunos momentos no dista mucho de ser un rock, es del año 1961. Canta y toca el violin, de una forma un tanto peculiar, Doug Kershaw.
Y cómo no, Jambalaya, dado que la melodía original era de una canción cajún, "Grand Texas", la canción es un elemento básico de la cultura cajún. Sin embargo, aunque Hank Williams mantuvo un tema de Luisiana, la canción no es una verdadera canción cajún, lo que ayudó a que la canción ganara una gran popularidad: la música étnica suele ser desagradable para un mercado masivo a menos que se diluya de alguna forma. La audiencia en general se relacionó con "Jambalaya" de una manera que nunca podría relacionarse con un verdadero cajún de pasodoble dirigido por un acordeón asmático y cantado en patois. En esta grabación tenemos a Emmylou Harris y Rodney Crowell entre otros.
La Jambalaya es una receta emblemática de la cocina criolla del sur de Luisiana, un auténtico crisol de sabores influenciado por la herencia francesa, española, y africana de la región. Este plato, hermano de la paella española y del jollof africano, representa la mezcla de culturas que caracteriza a Nueva Orleans.
Esta canción la tengo en la cabeza desde que tenía unos 8 años, allá por 1955, me encanta, me alegra y me pone melancólico a la vez. La escuché en los altavoces de la Base Aérea de Manises, un día fiesta (quizá la Patrona o una jura de bandera) y, no sé por qué, mi padre había elegido la música. Curiosamente un año después mi padre pasó un año en la Base de Biloxi (Luisiana), muy próxima a New Orleans, donde esta música es el pan nuestro de cada día.